Por Priscila Hernández Flores.
El vecino de la colonia Atlas, Carlos Alberto Sánchez, llevaba un cartón colgando en su pecho con el mensaje: “Exijo agua limpia”. En su barrio tiene meses recibiendo agua sucia y maloliente. Eso lo motivó a salir a las calles, reunirse en el punto del Parque Revolución, ubicado entre las avenidas Juárez y Federalismo. Apenas avanzaba la marcha cuando el sonido de una explosión se escuchó. La detonación de petardos y de una bomba molotov hizo que la protesta se frenara.
Los manifestantes identificaron a un grupo de personas con palos y martillos que habían arrojado los explosivos y los expulsaron del lugar. Por la calle Pedro Moreno, ese mismo grupo de choque siguió su camino paralelo a la marcha mientras algunos guardaban bombas molotov entre la ropa.
Una de las jóvenes que iba frente al grupo gritaba por el megáfono: “Denunciamos públicamente esta estrategia por parte del gobierno de Jalisco para incriminarnos de actos vandálicos, para hacer detenciones arbitrarias. Nosotros no formamos parte de ese grupo y quiero que quede este precedente. Por seguridad de todo el contingente, por ahora vamos a mantenernos aquí para poder distanciarnos de ese grupo de personas”.
La señora Laura Castellanos está harta del agua sucia que recibe en su casa. Está cansada de abrir la llave y que salga un líquido café y pestilente. Ella decidió marchar, quería avanzar hasta Palacio de Gobierno para reclamar por su derecho al agua, pero sabía que por su seguridad era mejor esperar. Con calma escuchaba las indicaciones. En algunos momentos, en lugar de caminar se agachó cuando el grupo organizador indicaba que debían de conservar la calma. “Queremos agua, no provocadores”, fue una de las consignas que gritaron los manifestantes cuando identificaban alguna persona que intentaba generar caos en el contingente.
“Están tratando de reventar la marcha antes de que empiece. Son estrategias del gobierno para evitar que nos manifestemos y solicitemos nuestro derecho legal al agua limpia”, así describió lo que ocurría la señora Laura. Mientras ella y los demás esperaban avanzar, un par de hombres insistían en que no era seguro avanzar. Otros más gritaban que no dejaran que el miedo paralizara la protesta.
Carlos Ramírez, protestaba mientras circulaba en su bicicleta. “Es la estrategia: divide y vencerás. Están diciendo que hay inseguridad, yo vengo de allá y está completamente libre el espacio”, dijo y a los pocos minutos, el contingente continuó su camino en contrasentido por Avenida Juárez. Mientras avanzaban, estaban los destrozos que hicieron el grupo que antes habían sacado de la marcha. Las huellas del paso de ese grupo de choque fueron basura tirada, vidrios rotos en la sucursal de Coppel, el Hotel HVH e inmobiliario urbano.
La manifestación llegó hasta Palacio de Gobierno donde los reclamos continuaron con el grito de “¡Fuera Lemus!, ¡Fuera Lemus!”. Esta vez no había antimotines, ni chorros de agua. Antes de que arrancara la protesta, distintos medios de comunicación informaron que al interior de Palacio de Gobierno, el Secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, leyó el protocolo de actuación de las corporaciones policíacas en manifestaciones ciudadanas. Algo que no había ocurrido en ninguna otra protesta fue que dos policías mostraron pancartas pidiendo “no peleemos. También somos ciudadanos. No confrontación”.
Al llegar los manifestantes a Plaza de Armas, continuaron los reclamos por el agua sucia. En la protesta, en distintas ocasiones se escucharon detonaciones de petardos o explosivos. En ese momento, los manifestantes se agachaban y guardaban silencio.
En distintas ocasiones ubicaron a los responsables de esas detonaciones. Uno de los jóvenes que identificó cómo operaban los grupos de choque describió cómo identificaron a integrantes de grupos de choque:
“Llegaron aquí un grupo de cinco o seis encapuchados jóvenes, todos de negro, los divisamos, vimos que iban a actuar, en cuanto vemos que uno se mete con un barreno, iba a prender un barreno, pues ahí lo empezamos a perseguir”
Cuando los manifestantes comenzaban a retirarse a sus casas, los grupos vandálicos arrojaron bombas molotov a una de las puertas del Poder Judicial así como al Congreso de Jalisco y a la Puerta principal de Palacio de Gobierno, donde también quebraron vidrios, arrojaron piedras y rayaron las paredes del edificio sin que ninguna autoridad los detuviera. Desde el Canal de televisión del Gobierno de Jalisco, C7, transmitieron sin interrupción los actos vandálicos.
Reventar las marchas, una práctica del Estado
El investigador de la Universidad de Guadalajara, Jorge Gastón, quien se ha especializado en la investigación de la protesta social, denunció que lo ocurrido durante la segunda marcha para exigir agua limpia en Guadalajara confirma cómo el Estado busca “reventar” las manifestaciones.
Él junto a un grupo de investigadores sociales estuvieron monitoreando la marcha y estimaron que participaron 10 mil personas en esta jornada.
“Se detectó a un grupo de aproximadamente cincuenta provocadores y provocadoras que fueron detectados y fueron expulsados de la marcha. Pero luego se movieron hacia lo que es la calle de Pedro Moreno para hacer una serie de destrozos y luego tomar nuevamente Juárez, haciendo destrozos y tirando mucha basura, como para aparentar que son muy sucios los manifestantes”, explicó el investigador quien desde hace más de 20 años ha documentado cómo el gobierno estatal reprime las protestas sociales.
Lo que ha cambiado es el uso de celulares que permitan registrar lo ocurrido en tiempo real y al difundirse ese material se “desvirtúa la versión gubernamental”. Para el académico la forma que actúa el gobierno de Pablo Lemus tiene “muchas semejanzas en las prácticas para reventar o reprimir manifestaciones desde la entrada de los gobiernos panistas”.


