Encuentro patrimonial y taller de pan artesanal de muerto, organizado por la chef Michelle Vignola, reunió a la comunidad en torno al horno de barro para preservar una tradición huasteca.
TUMILCO, Tux., Ver., El Colectivo Mujeres del Agua Sagrada realizó en Tumilco un encuentro patrimonial y taller de pan artesanal de muerto, con el propósito de rescatar el panajauili, el tradicional pan de juguete o pan de muñeco que identifica a la Huasteca Veracruzana. La actividad fue organizada y guiada por la chef Michelle Vignola, presidenta del colectivo.
Alrededor de una mesa larga y junto a un horno de barro encendido, los participantes aprendieron a modelar a mano las figuras de este pan ritual: muñecos con los brazos cruzados sobre el pecho, aves, ángeles y otras formas, que después se decoraron con masa muerta de colores y se hornearon.
“Acá en la Huasteca no celebramos la muerte como en otros estados. Creemos que nuestros seres queridos vienen aquí con nosotros, por eso se les da la figura de muñeco o cuerpo a los panes: es darle cuerpo al alma de nuestros difuntos para que nos acompañen al altar”, explicó la chef Vignola.
Tres ofrendas, tres momentos
La especialista detalló que en la Huasteca Veracruzana se montan tres ofrendas. La primera inicia el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel, cuando se pide permiso para que los difuntos comiencen a bajar. La segunda es el 18 de octubre, día de San Lucas, dedicada a quienes tuvieron una muerte trágica o no tienen quien los recuerde; ese día se les guía. La tercera es la fiesta grande, del 31 de octubre al 2 de noviembre, cuando se recibe a los difuntos con todo su esplendor.
El panajauili, que se traduce como pan de juguete, se elabora con manteca de cerdo y naranja de la región, lo que le da un sabor único. Se decora con masa muerta en tres colores: azul añil, rojo grana cochinilla y naranja cempasúchil. Según la figura, representa a niños, mujeres, hombres, ángeles o aves, y muchas familias lo cuelgan con un hilo del arco del altar.
“Ese pan representa el puente entre la algarabía de los vivos y los muertos durante la fiesta”, señaló Vignola.
La chef explicó que la urgencia de preservarlo radica en que actualmente casi todos los talleres que se imparten enseñan el pan tradicional con huesitos. “Este pan es nuestra identidad”, afirmó.
Con esta actividad, el Colectivo Mujeres del Agua Sagrada refrenda su compromiso de mantener vivas las tradiciones gastronómicas y rituales de la Huasteca, y de transmitirlas a nuevas generaciones.







