Por Naix’ieli Castillo García
El Movimiento estudiantil del 68 dejó volantes, carteles, fotografías y material hemerográfico que pudieron desaparecer con el paso del tiempo. Parte de esa memoria se conserva gracias a cinco mujeres universitarias que resguardaron esos materiales que hoy permiten acercarse al movimiento desde otras miradas.
Estas colecciones se encuentran resguardadas en el Archivo Histórico de la UNAM del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).
Se trata de cinco mujeres que fueron estudiantes, activistas y académicas. Ana Ortiz de Ruiz y Esther Montero eran activistas y estudiantes que reunieron materiales impresos del conflicto, como volantes y carteles. Ethel Villanueva era en ese momento trabajadora universitaria, ella tomó fotografías del mural efímero realizado por estudiantes en la explanada central de Ciudad Universitaria.
Justina Lory Méndez Martínez era estudiante de medicina y documentó fotográficamente asambleas y manifestaciones en su facultad. Por su parte, Ana Rosa Carreón fue responsable del Archivo Histórico de la UNAM entre 1967 y 1977, y acopió material hemerográfico.
Presencia de la mujer en la movilización
La doctora Tania Ocampo Saravia, de la Sección de Organización y Descripción del Archivo Histórico de la UNAM (AHUNAM), comentó que las colecciones reunidas por las universitarias permiten reflexionar sobre la presencia de las mujeres en este movimiento estudiantil y social.
Agregó que el movimiento del 68 no se reduce al trágico desenlace del 2 de octubre. Este movimiento significó también la organización de estudiantes para influir en la vida democrática del país, la lucha por el reconocimiento de las juventudes como sujetos políticos, la alegría y la toma del espacio público, elementos que se pueden apreciar en las colecciones reunidas por estas mujeres.
Los volantes y carteles permiten acercarse a lo que los activistas intentaban comunicar a la sociedad y cómo articulaban sus demandas. En las fotografías se observan mujeres expresándose con libertad, tomando el espacio público y pugnando por la democratización del país, así como otras manifestaciones lúdicas de los participantes, en su mayoría jóvenes.
“Ellas tenían una clara conciencia de lo que estaba ocurriendo en ese momento durante la movilización de estudiantes y una perspectiva del futuro, sabían que esos acontecimientos serían recordados y por eso acopiaron esos materiales, los resguardaron y posteriormente los donaron al AHUNAM para que se dieran a conocer”, señaló.
Contra el olvido
Ocampo Saravia explicó que se trata de materiales efímeros que, de no ser por ellas, se hubieran perdido. Entre ellos, se encuentran volantes que circulaban de mano en mano, carteles y otras expresiones gráficas. La especialista dijo que la mayor parte de estos materiales venían de la Escuela Nacional de Arte y los autores y autoras eran del grupo Mira, pero hubo reacciones en contra. “Les llegaron a quitar materiales como las tintas, pero eso no los detuvo y llegaron a improvisar usando pintura para zapatos para seguir haciendo su material de difusión del movimiento”.
Estos carteles dan cuenta de la creatividad, la espontaneidad y la imaginación de los jóvenes en sociedades adulto céntricas que descalificaban sus propuestas y expresiones.
“En las fotos se aprecia también que son estudiantes, no son revoltosos o ‘desquehacerados’, como se les trataba de descalificar a las juventudes que tomaban el espacio público y tenían conciencia política y social”, advirtió. Por otro lado, las fotografías del mural efímero son las únicas conocidas sobre el memorable episodio y obra colectiva.
Estas universitarias tenían una conciencia de que los sucesos históricos se constituyen de manera colectiva en las acciones cotidianas y no solamente en las acciones de los grandes personajes que se consideraban protagonistas en ese momento. Gracias al interés de estas mujeres “tenemos memoria, contra el olvido”, insistió la académica.
*Fotos: DGDH.


