El gobierno de Estados Unidos trasladó a la frontera con México un sistema militar no letal que utiliza ondas electromagnéticas para provocar una intensa sensación de calor en las personas y disuadirlas de acercarse, de acuerdo con un memorando cuya existencia fue revelada por CNN y que fue difundido públicamente esta semana.
El periodista Jesús Esquivel explicó en Aristegui en Vivo que el Departamento de Seguridad Interior solicitó al Departamento de Guerra el uso de este dispositivo, conocido como Sistema Activo de Negación (Active Denial System), para emplearlo en la zona fronteriza.
“Se trata de un arma, una especie de vehículo artillado, que encima tiene un aparato que lanza ondas electromagnéticas invisibles que provocan a las personas una sensación de calor, quemaduras, y de ardor en la piel”, explicó.
De acuerdo con el memorando, el sistema puede dirigir esas ondas electromagnéticas hacia objetivos situados a más de 800 metros de distancia. Esquivel señaló que el dispositivo está destinado a disuadir a personas que intenten ingresar a EE.UU. sin autorización.
“Esta situación está claramente enfocada para tratar de disuadir a personas que quieran ingresar como inmigrantes indocumentados a los Estados Unidos”, señaló.
El periodista explicó que el documento establece que la transferencia del arma al Departamento de Seguridad Interior se realizó por un periodo de siete meses, plazo que comenzó a correr en septiembre. Una vez concluido ese periodo, su utilización podría renovarse si así lo solicita esa instancia.
“También el memorando dice que una vez que se cumplan los siete meses que empezaron a correr a partir del pasado mes de septiembre el uso de este sistema de disuasión a través de ondas magnéticas podrá ser renovado si así lo solicita el Departamento de Seguridad Interior”, indicó.
[embedded content]
Esquivel relacionó el despliegue del sistema con la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump y recordó que días antes el mandatario afirmó que durante los últimos siete meses solamente una persona había sido detenida al intentar ingresar como indocumentada por la frontera con México, una afirmación que contrasta con las cifras difundidas por el Departamento de Seguridad Interior sobre los cruces fronterizos.
Para el periodista, el traslado del dispositivo representa un nuevo nivel en las medidas de disuasión aplicadas contra los migrantes. El memorando señala que las personas que sean alcanzadas por las ondas experimentan una sensación de ardor durante aproximadamente 15 minutos.
“Su efectividad se centra en que una vez que son atacadas las personas, lo primero que hacen es correr”, expuso Esquivel.
El sistema, precisó, no será operado por los elementos militares del Comando Norte desplegados en la frontera, sino por agentes federales. Esta distinción obedece a las restricciones constitucionales que impiden a las fuerzas militares estadounidenses realizar determinadas funciones que corresponden a autoridades civiles.
El memorando establece que el dispositivo será operado por agentes de la Patrulla Fronteriza y de las autoridades de inmigración y aduanas. Esquivel explicó que la medida busca mantener la participación militar dentro de las funciones de apoyo que el gobierno estadounidense ha asignado a sus fuerzas armadas en la frontera.
El periodista recordó que el gobierno de Trump ordenó previamente el despliegue de más de 10 mil elementos del Comando Norte a lo largo de la frontera con México, con el argumento de que realizarían tareas de apoyo y logística para los agentes civiles encargados de la seguridad fronteriza.
También señaló que en la zona operan agentes de otras agencias federales estadounidenses, entre ellas la DEA y el FBI, y que el memorando establece quiénes podrían utilizar el dispositivo.
Alcance de más de 800 metros
Jesús Esquivel señaló que uno de los aspectos que genera interrogantes es el alcance del sistema. Las ondas electromagnéticas pueden dirigirse a objetivos situados a más de 800 metros del vehículo que las emite.
El periodista planteó que esta distancia podría resultar relevante en sectores donde la frontera entre México y EE.UU. se encuentra separada únicamente por el río Bravo o por distancias reducidas.
“Ya te puedes imaginar cuánto medirá de ancho el río Bravo en algunos sectores de la frontera y en Arizona donde no hay río, pues son unos cuantos metros, esto alcanza más de ochocientos metros a los objetivos”, dijo.
Esquivel relató que recientemente estuvo en Ciudad Juárez y describió que en la zona fronteriza es posible observar personas que recorren el área cercana al límite entre ambos países. En ese sentido, dijo que el alcance del dispositivo abre la posibilidad de que sus efectos alcancen territorio mexicano, aunque el memorando no precisa qué ocurriría en una situación de ese tipo.
“Si estás del lado estadounidense, fácilmente puede ser utilizado para disuadir a estas personas, ahuyentarlos, aunque estén en el territorio mexicano”, sostuvo.
“El argumento para utilizar este equipo no letal que pertenece al Pentágono, puede ser que se trataba de personas sospechosas que podrían meter drogas. Ese puede ser el argumento que utilice el gobierno de Donald Trump”, explicó.
Enfatizó que el sistema ya se encuentra en la frontera con México y que su despliegue no comenzó con la difusión del memorando, sino que se produjo desde septiembre.
Un dispositivo ya utilizado por militares estadounidenses
Al ser cuestionado sobre si se trata de un arma experimental, Esquivel aclaró que el dispositivo ya fue utilizado anteriormente por las fuerzas militares estadounidenses. “Es un equipo de disuasión, es decir, para evitar que se acerquen personas”, explicó.
“Las personas que son afectadas por estos rayos, lo primero que hacen es correr, no te vas a quedar”, dijo.
Aunque el gobierno estadounidense tiene facultades para desplegar fuerzas y equipos en su territorio fronterizo, Esquivel señaló que el punto central será determinar si el dispositivo llega a utilizarse y cuáles serían las consecuencias de hacerlo.
“Estados Unidos tiene el derecho a desplegar lo que sea en su frontera, como a los militares que son una fuerza de disuasión también, así lo ha marcado el objetivo del presidente Trump. Aquí el tema es si lo llega a usar o si lo llegase a usar, ¿qué ocurrirá?”, planteó.
Consideró que una eventual utilización del sistema abriría interrogantes sobre la justificación que daría el Departamento de Seguridad Interior para recurrir a este tipo de armamento. “¿Qué responderán y en contra de qué o cuál será el argumento del Departamento de Seguridad Interior en este caso para justificar la utilización de este armamento bélico no letal?”, cuestionó.



