
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció durante su conferencia de prensa matutina que la propiedad conocida como “Casa Tlalpan”, construida por el exjefe de la policía capitalina Arturo “El Negro” Durazo, será transformada en un espacio educativo que albergará una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y una escuela preparatoria.
El inmueble, ubicado en el kilómetro 23.5 de la carretera libre a Cuernavaca, en la alcaldía Tlalpan, fue construido a finales de la década de 1970, durante la gestión de Durazo al frente de la policía del entonces Distrito Federal. La mansión, caracterizada por sus dimensiones y lujos, fue señalada como un símbolo de los excesos y la corrupción asociados con el exfuncionario.
Tras la caída de Durazo, el predio fue recuperado por el gobierno y posteriormente albergó las instalaciones de la Academia Mexicana de Ciencias. Sin embargo, su situación jurídica todavía requería regularización, un proceso que, de acuerdo con lo informado por Sheinbaum, se atendió a través del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP).
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Con la regularización del inmueble, el gobierno busca aprovechar el espacio para ampliar la oferta educativa pública en el sur de la Ciudad de México, con opciones tanto para jóvenes que buscan cursar el bachillerato como para quienes desean continuar sus estudios universitarios.
La nueva sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos comenzará operaciones en 2027 y contempla una oferta académica enfocada en las humanidades y las ciencias. Entre las opciones que se prevé incorporar está Ciencias Ambientales, una carrera que la presidenta vinculó con las características del terreno, ubicado en medio de una zona boscosa.
El proyecto también contempla instalaciones que complementen las actividades académicas, como áreas deportivas, gimnasio, un foro al aire libre y un jardín de lectura. Además, el complejo contará con estacionamiento para automóviles y bicicletas.
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