En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) instó a los Estados México y América Central a asumir su responsabilidad y garantizar respuestas integrales a las familias afectadas por este flagelo.
En la región, la desaparición de personas continúa siendo una de las crisis humanitarias más graves, con miles de familias que desconocen el paradero de sus seres queridos y enfrentan incertidumbre prolongada.
Jérémy Renaux, coordinador regional del programa de personas desaparecidas y sus familias del CICR, enfatizó, mediante un comunicado que, la obligación de los gobiernos no es un favor.
No estamos haciéndoles un favor, es una obligación legal, una deuda con ellos, con todos nosotros. La desaparición de una persona es un golpe devastador, lo que más duele es la falta de respuestas.
De acuerdo con cifras oficiales, cita el documento, en México hay más de 130 mil personas registradas como desaparecidas, en Guatemala, al menos 45 mil personas desaparecieron durante el conflicto armado interno (1960-1996) y cada año se reportan alrededor de 2 mil 964 nuevas desapariciones.
En El Salvador, se estima que entre 2015 y la primera mitad de 2025 se registraron 9 mil 465 casos, mientras que en Honduras se han reportado 10 mil 763 desapariciones entre 2012 y 2023.
El CICR adviertió que la responsabilidad de la búsqueda no debe recaer en las familias, quienes realizan esfuerzos constantes por localizar a sus seres queridos.
Por ello, los Estados deben implementar medidas concretas que incluyan prevención, búsqueda, localización, recuperación, identificación y restitución de personas desaparecidas, así como garantizar atención digna y eliminar las causas estructurales de las desapariciones.
Entre las recomendaciones destacan fortalecer los marcos jurídicos nacionales, mejorar las capacidades forenses, garantizar acceso a información confiable y promover la coordinación entre instituciones públicas, organizaciones civiles y familiares.
“Se necesita una respuesta integral y coordinada, en la que cada autoridad asuma sus obligaciones y ponga a las personas afectadas en el centro”, subrayó Renaux.
El CICR también acompaña a las familias, promoviendo su participación en los procesos de búsqueda y en la restitución de la identidad de las personas fallecidas no identificadas, con el objetivo de garantizar respuestas completas y humanas frente a esta tragedia persistente.